¿POR QUÉ UN JOVEN DECIDIRÍA MATARSE? PORQUE ESTÁ DESESPERADO POR VIVIR

¿Por qué alguien decide matarse? Porque está desesperado por vivir. La respuesta a la pregunta parece una contradicción, sin embargo es la clave que determina un comportamiento que ha pasado de considerarse como un asunto de salud mental individual a un problema social y de salud pública.

El comportamiento suicida está presente en las culturas más distantes entre sí. Más personas mueren cada año debido al suicidio que  la suma de homicidios y guerras. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), es una de las tres principales causas de mortalidad en todos los países entre personas de 15 a 34 años.

En Yucatán el tema no deja de ser preocupación. Es un tema de la agenda pública, muchas veces distorsionado por no entendido y que se refleja básicamente un conteo, una suerte de suicidómetro que cada determinado tiempo toma los encabezados de periódicos para destacar cuántos casos han ocurrido en el paso de cada año. Es un estado donde una persona se suicida cada 36 horas.

A nivel mundial el suicidio acaba con la existencia  de 800 mil personas cada año. Tan solo en México en los últimos diez años se registraron 51 mil 381 muertes por esta causa.

En la última década, Yucatán estuvo entre los 10 estados de México con mayor índice de suicidios, llegando a estar en el segundo lugar a nivel nacional. Pero el problema no es sólo ese, sino una balanza en la que el número de suicidas ha aumentado, mientras que sus edades han disminuido.

Exponer el fenómeno implica entender los elementos que lo integran: cultural, psicológico, social, de administración pública y de comunicación.

Hoy es uno de los problemas más graves que afecta una entidad reconocida a nivel nacional por sus bajos índices de violencia. El lugar donde nada pasa en comparación con el resto de los estados del país.

El suicidio es una agresión hacia el interior

El investigador Gaspar Baquedano es coordinador del Programa Integral para la Atención del Suicidio (PIAS). A raíz de su indagación sobre el fenómeno del suicidio ha establecido diferentes elementos que indicen en la ocurrencia del hecho suicida entre la población.

En el aspecto cultural destaca las relaciones con lo maya en zonas como como Yucatán, Campeche, Quintana Roo y Tabasco. La maya es la única cultura en el país que tenía entre sus representaciones de la divinidad a una relacionada con el suicidio, llamada Ixtab.

Sin embargo, ello no quiere decir que exista una propensión a la muerte autoinducida por un elemento de la cosmovisión de una cultura.

En la actualidad, considera el especialista, a más de quinientos años de la conquista española sobre los mayas y la población en general existe otro elemento de carácter definitivo: el modelo económico neoliberal. Ahora se necesita “tener para ser”.

Un elemento más es la internalización de la agresión. El homicidio es la externalización de la agresión, el suicidio es a la inversa.

Baquedano explica que este fenómeno social debería debería verse una perspectiva diferente a la sanitaria, es decir, no considerarlo una enfermedad o padecimiento, y cómo el comprenderlo es importante pues permite sensibilizarse y atacarlo desde frentes como la familia y la escuela.

Para las autoridades de salud, el suicidio es un problema originado por la depresión.

“La depresión es, en términos coloquiales: una desesperanza hacia la vida. Imaginemos que son unos lentes que nos ponemos para ver de una manera triste, cansada el mundo que nos rodea”, afirma el director de Salud Mental de los Servicios de Salud de Yucatán, Manuel Ruiz Mendoza.

Pero qué es la depresión…

Se trata del padecimiento mental de mayor prevalencia a nivel mundial, así lo reporta la Sociedad Americana de Suicidiología. Una depresión no tratada adecuadamente incrementa el riesgo de ideación y conducta suicida.

De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud, la depresión afecta a 350 millones de personas en el mundo. En 2015 Yucatán ocupó el lugar número 17 a nivel nacional en casos de depresión con 638, con un aumento del 22.2 % respecto de 2014. El 78.2% de los casos corresponden a las mujeres, mientras que el 21.8% restante le corresponde a los hombres.

¿Qué puede deprimir a una persona? La respuesta está en la inseguridad, la violencia, la pobreza, la falta de empleo, conflictos en las relaciones de pareja, entre otros. Problemas que la sociedad en general considera comunes y ante los que se exige ser fuerte y se desestima su impacto en la vida de cada individuo.

En la opinión de Paulino Dzib Aguilar, psicólogo y perito en psicología criminológica, reducir las causas del suicidio a la depresión es un “comodín”, que puede ser utilizada para todo, pero es importante reconocer que hay otras variables que necesitan ser estudiadas, como las neurológicas.

Dzib Aguilar, con amplia experiencia la psicología infantil, indica que cada vez el suicidio en jóvenes va en aumento y narra una experiencia que tuvo hace 20 años con un paciente de tan solo nueve años que intentó quitarse la vida.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s